lunes, 7 de mayo de 2007

El autocontrol interesado de las empresas :Armani y D&G.

No nos engañemos, por favor. Ya sabemos suficientemente que la publicidad no tiene otra moral que la búsqueda del máximo efecto persuasivo para modificar el comportamiento del receptor. Sólo consideran que se han pasado un poco y que tienen que corregirse cuando les duele la pela: cuando son dos anunciantes que se perjudican entre sí o es la ciudadanía la que les denuncia desde criterios realmente morales y ciudadanos, y esa denuncia puede generar un rechazo general de sus medios y procedimientos de manipulación de las conciencias.

Este es el sentido interesado de la asociación Autocontrol de la Publicidad, en la que participan los responsables del del 70% de la inversión publicitaria.
Los tales han impartido una "justicia" de compadres declarando "culpable" el anuncio tan desagradablemente sexista y macarra de D&G, e "inocente" el de Armani con dos niñas jugando a lo que no son.





Pero, cuidado, no olvidemos nunca la máxima de Oliviero Toscani en Benetton: "Lo importante es que hablen de mí, aunque sea mal". Así de tóxica y viral es toda la publicidad.

Estos macarrillas barrocos de D&G quisieron incluso ampliar el efecto amagando una espantada. Han vuelto silenciosamente a las revistas cuando han comprobado que ya no podían sacar más provecho al escándalo y que el tiro les había manchado un poco sus caros ropajes.

La noticia a la que hace referencia este post fue publicada el pasado 30 de abril en El País con el título "Armani, `inocente´; D&G, `culpable´". Para que puedas consultarla sin problemas la tienes en este archivo de Scribd.

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