Mirar publicidad a distancia: el paraíso Happydent
Cuando vemos spots de otra época u otra cultura, la distancia nos permite observarlos críticamente en todas sus trampas, en toda su tontería y futilidad. Es parecido lo que nos pasa cuando analizamos las prédicas y ritos de otras religiones.
Cuando los anuncios son de nuestro propio pasado corremos el peligro de caer en la nostalgia, tan tramposa como fascista en palabras de Kundera. Pero si la distancia es cultural, hasta nos podemos pasar un buen rato. Mira, si no, este spot indio de Happydent prometiendo una luz brillante en los dientes de sus masticadores. Gracias a ella, estos ubicuos esclavos-objetos iluminan escenarios de un mundo legendario rodeado de fastuosas riquezas, de la que ellos forman parte como elemento decorativo y funcional. Sólo el rancio sabor de la riqueza trasnochada, la torpeza de los ricos en sus placeres (que ni usan, ni necesitan Happydent), y la simpática exageración de la pequeña historia, disimulan la crudeza de una sumisión propia de los tiempos de "Las Mil y Una Noches".
También en nuestra cultura se recurre a los rancios cuentos del pasado, tan cargados de la ideología dominante del momento. Aquí tienes uno sobre "La Cenicienta", con casi 20 años, y que a mí me ha dado mucho juego en mi trabajo. ¿A que no es tan evidente la presencia de la ideología sexista al servicio de un estereotipo femenino degradante? . Te advierto que, para que la historia funcione, debe de recurrir a la mentira, a la contradicción y al escamoteo de información. ¿Dónde están las trampas?
El de Happydent me lo envió nuestro amigo y excompa Ricardo Martín adjuntado en un correo. Pero ya se sabe: todo está en YouTube.


























