La fuerza retórica del ángulo
Era el día propicio para la ritualidad de la representación. El fin de semana el PP, después del calvario informativo que ha pasado las últimas semanas, lo dedicó a lamerse las heridas, tomar aire y autoafirmarse transmitiendo una imagen de unidad y confianza.
Para conseguirlo, nada mejor que provocar imágenes en contrapicado. El contrapicado es, precisamente, uno de los recursos visuales con más fuerza retórica. No es casual pues que en este tipo de eventos los escenarios estén a una altura considerable que impiden a los fotógrafos buscar ángulos alternativos. La representación está controlada al milímetro. Si ademas el contrapicado se acompaña de una composición con líneas de dirección en V, se consigue la mejor representación del éxito y la superioridad.
Seguramente por eso, las miradas críticas sobre el evento y la situación del PP tuvieron que tirar de otros escenarios con un control similar de la representación (nótese cómo El País y El Mundo ofrecen fotografías muy semejantes), pero con posibilidades de retorcer la lectura mediante el anclaje del pie de foto, sutilmente irónico en el caso de El País, directamente crítico en el caso de El Mundo.
Una propuesta para la escuela:
- Pedir a los alumnos que nos muestren fotos de su infancia. Comprobaremos cómo la ignorancia de la retórica audiovisual lleva a muchos padres a lo que yo llamo "fusilamiento visual": la diferencia de estatura propicia el ángulo picado, el mejor recurso visual para empequeñecer al sujeto, resaltando su fragilidad o inferioridad.
Una reflexión:
- ¿Por qué algunos profesores y autoridades educativas vuelven a hablar de recuperar las tarimas en las aulas?































