lunes, 22 de enero de 2018

Hasta las narices del Amodio de Campofrío, las 15 Reinas de Pescanova y toda esa publicidad disfrazada de buenas intenciones

Como corderos atontados. Imagen CC0 
A esta entrada le estaba pasando lo que a muchos de los proyectos navideños: apartada por otras urgencias, seguía en el horno a medio guisar. Pasado el furor consumista de la Navidad, como que perdía algo de actualidad, y ya tal.

Y en ese impás estaba hasta que vi el tuit de mi admirada Garbiñe, @garbinelarralde:


Y aquí que me tuve que venir, ¡¡¡¡con todo lo que tengo que hacer en el mes de enero!!!!.

Pero se lo agradezco, claro, porque es un tema que me preocupa cada vez más. El marketing y la publicidad mueven muchísimo dinero, y con él, la creatividad de grandes profesionales muy muy despiertos y cualificados, que saben otear por dónde van las brisas y los vientos sociales, para subirse a la ola más grande.

Y con un solo y único propósito: servir a su señor, es decir:

VENDER,  VENDER Y VENDER

Y un solo principio:
TODO VALE PARA LLAMAR LA ATENCIÓN, 
TAPARSE LAS VERGÜENZAS 
Y METERSE EN LAS CONCIENCIAS.  

Antes de seguir: con productos tóxicos, y la publicidad lo es en grado sumo para el huerto donde cultivamos nuestros deseos más hermosos, hay que ponerse siempre unos gruesos guantes y las adecuadas gafas críticas.

De lo contrario, nos contaminan y podemos caer en la trampa de viralizarla, que es el sueño húmedo más buscado por los creativos del marketing y la publicidad. Y las empresas que les pagan, claro: la difusión gratis total.


Bien. Pues ahora veamos los spots de los que quiero escribir. Se trata de uno de los formatos publicitarios con más éxito y viralidad en los últimos años: la publicidad disfrazada de preocupaciones sociales y buenas intenciones.

 Mientras los ves, analiza el postureo de cada una de las marcas coqueteando con determinados valores sociales. Y, a la vez, te vas preguntando por qué y para qué.  Solo con detenernos un poco a mirar desde el otro lado, teniendo muy presentes los propósitos y principios arriba señalados, se empiezan a descorrer los velos y mostrarse las trampas.



Y ahora el spot de David Pérez Villena, @dantethx70. Aunque me sonaba al buenismo hueco de los vídeos anteriores, pensaba que podría haber algún tipo de intervención por su parte en el texto. Busqué el anuncio original, y nada, todo igual. Bueno, menos la música de fondo.




Quiero entender que ejercicios como este son de mero aprendizaje personal de las formas de dicción, edición y montaje de audio, con un micrófono adecuado, claro. Tiene su mérito, por supuesto. Pero poner a hacer esto a los alumnos así, sin más, sin enseñarles a cuestionar el monólogo publicitario, solo puede ser un camino, muy LOMCE por ciento, para asentar dócil y acríticamente a los alumnos  en la ideología dominante, y, en lugar de ciudadanos críticos que se hacen preguntas, instruirlos  como sumisos empleados.

No es que lo proponga directamente David Pérez, ¡cuidado!, pero hay que decirlo alto y claro para despistados que confunden innovación con cacharreo.  Por eso salté cuando empecé a ver retuits y retuits del de Garviñe. Pocos retuitearon, por cierto, su aclaración posterior. 

Ahora vamos con el engendro de Campofrío.


AMODIO, EL ARTEFACTO PUBLICITARIO DE CAMPOFRÍO

Cuando estaba en los inicios de esta entrada estuve buscando voces críticas en la web sobre esta peliculilla, y, después de mucho buscar entre la hojarasca acumulada en las primeras pantallas de Google,  solo encontré algunas páginas que cuestionan el spot desde el actual problema catalán, al que las referencias y alusiones son más que evidentes.

Voces "críticas" como esta se centran en barrer para casa exagerando el cuestionamiento (¡¡Destrozan, jaja!!) de la apuesta del macrospot por su apuesta por la equidistancia, por la vía intermedia. 

En ella se sitúan, ya lo sabemos, personas tan sensatas como la propia autora del spot, Isabel Coixet, y varios de los personajes vapuleados por los agitadores de banderas como nuestro Joan Manuel Serrat o la misma Isabel Coixet.

Después, cuando retomé la entrada, volví a buscar y encuentré alguna otra, como esta de la página 34 del buscador, publicada el 2 de enero:



También me crucé en Twitter con este tuit que pone el dedo en el lugar exacto: "falsos anuncios navideños que mueven emociones":



Salvo este tuit (no los comentarios del hilo, que dan mucho que pensar)  son pocas, muy pocas, las voces críticas. Ninguna he encontrado dedicada a DESTRIPAR el costoso entramado publicitario que ha desplegado la marca. 




RESULTADO: GOLEADA. Campofrío ha conseguido estar en boca de todo el mundo, tanto de los medios, como de los particulares, que lo han retuiteado y wasapeado a placer, confesando sin pudor su emoción. Y sin cobrar nada a cambio. Vamos: una emocionante viralización.

Tenemos ahora que recordar, para no olvidar entre pañuelo y suspiro, el FRÍO CÁLCULO de la empresa a la hora de plantearse FINES y MEDIOS:

VENDER, VENDER, Y VENDER

TODO VALE PARA LLAMAR LA ATENCIÓN, 
TAPARSE LAS VERGÜENZAS 
Y METERSE EN LAS CONCIENCIAS.  

Se han gastado un pastón, primero para hacer este macrospot, pero después, y sobre todo, al contratarlo en todos los medios, con innumerables repeticiones, muchas con su larguísima duración. 

Si querés alucinar un poco haciendo cálculos, Oblicua te lo pone muy fácil (imagínate a tus alumnos haciendo cálculos con la publicidad que ven. Chulo, ¿verdd?))

Pues bien, gastándose toda esa pasta no hubiera sido suficiente para dar la campanada. Era necesario dar un fuerte golpe en la diana para conseguir convertirse mediante la VIRALIDAD, en un pequeño fenómeno social.  Y lo consiguieron:
¡¡¡BINGO!!!. 

Y, ya subidos a la ola, los creativos se propusieron hacer lo que no se les quería permitir a los catalanes: nada menos que ¡¡¡ UN REFERÉNDUM!!!, . Y con unos resultados muy igualados, como en Cataluña. Eso sí, sin notario alguno. ¿Para qué, si era una chorrada?

Vale, sí, todo muy cuqui y muy chachi, pero alguien tiene que pagar todo este despliegue de marketing y publicidad. Mucha gente, mucha neurona, mucha, pero que mucha pasta. ¿Cuestión de escala?

Es decir: ¿vender más mercancía y solo con eso cubrir estos sobrecostes?. Si eres de los que se han emocionado viendo el artefacto, es posible que te lleves una sorpresa. Pero lo vemos más abajo. 

Antes de ponernos a destripar el producto/artefacto, necesitamos algunos datos sobre la empresa para posicionarnos adecuadamente en el análisis.


(si te atreves, esto sigue aún un trecho, jeje)




ALGUNOS DATOS SOBRE CAMPOFRÍO
  1. Campofrío es una empresa mexicana 100%. Español solo es el nombre, la cáscara. ¿Crees que la gente lo sabe?
  2. Se trata de una empresa que se dedica a la industria cárnica de derivados. Charcutería vulgar y corriente: salchichas, mortadelas, chopped y cocidos cárnicos variados.  Son productos de los cuales se guardan celosamente imágenes de su elaboración para que no veamos el espanto que hay detrás, como se denuncia en el tuit visto arriba.
                                                             Procedencia
  3. Son, por lo tanto, productos baratos que disfrazan convenientemente carnes de segunda o tercera categoría con todo tipo de aditivos para que se consuman con agrado, independientemente de su valor nutritivo. Podemos decir que una parte importante de su producción entra dentro de lo que entendemos por "comida basura".
  4. Esta gama de productos charcuteros y "comida basura" es muy similar en componentes, aditivos y procesos de elaboración  a otros muchos presentes en el mercado. 

¿QUÉ NECESITAMOS PUBLICITAR?

Lo anterior (y muchísimos datos más) es de lo que parte una empresa publicitaria para proponer su producto/artefacto:   
  1. Necesitamos que los consumidores establezca un vínculo emocional con la empresa, que permita diferenciar la marca de otras con productos muy muy similares. 
    1. Tenemos que conseguir que nos sigan identificando como empresa española preocupada e involucrada en los problemas de los españoles, subrayando lo que más nos une e identifica, lo que el estereotipo define con nuestra idiosincrasia.
    2. Queremos que relacionen nuestros productos con lo saludable y amigable, que sientan que contribuimos a facilitar la vida de las personas. 
    3. Necesitamos un toque de glamur y prestigio a nuestros productos para que nadie vea cutre comerlos en cualquier momento.  Y ya puestos, conseguir un puesto en el imaginario navideño similar al de Freixenet o Coca-Cola. 
    ¡Et voilà! Con el prestigio de magos de la manipulación de conciencias, y los resultados de similares campañas anteriores, empresa y agencia de publicidad se ponen de acuerdo para gastar un dineral en la campaña, con el convencimiento de que más que un gasto es una inversión. 

    En efecto: como hacen todas las marcas, estas inversiones se podrán repercutir sin problema en el precio de los productos. Y es que una vez creado creado ese lazo emocional con la empresa,  y después de mucho repetir y conseguir implicarlos en la viralización de la campaña, los consumidores preferirán el lazo emocional creado, a seguir con la lógica comparativa de los precios de productos similares. 




    UN MAGNÍFICO PRODUCTO/ARTEFACTO DE MANIPULACIÓN DE CONCIENCIAS.

    Vamos a destriparlo solo un poco, que esto da para mucho.  El Proyecto Destripando Coca-Cola, da cuenta de todo lo que podemos hacer con una de estas maravillosas bombas emocionales.
    1. En conjunto. Aunque menudean los estereotipos y lugares comunes, hay que reconocer que se trata de una película bien construida, con un buen guión en torno a un palabro/concepto, "amodio", y de la mano una cineasta sensible y capaz como Isabel Coixet. Esta creadora sabe como pocos tocar la fibra con elegancia, suavidad e inteligencia, aunque sea para vender salchichas. La pela es la pela. Y se vé mucha detrás de este artefacto. 
    2. La historia. En torno al amor y al odio, mezclados en "amodio",  se construye una serie de disyuntivas emocionales que supuestamente dividen y enfrentan a los españoles: las fiestas del pueblo, los turistas, las banderas, el fútbol, los cuñados, los "puentes cada dos por tres", la prensa, las redes sociales,...  "En este país somos así", "nos pierden los sentimientos".  El paro, la precariedad laboral, las pensiones, la degradación de los servicios sociales, las dificultades para llegar a fin de mes,... Eso no tiene espacio en el universo de preocupaciones de estas ficticias clases medias.
    3. En suma: un mensaje buenista que nos culpa a nosotros mismos, uno a uno, de nuestros males por la gestión de la propia sentimentalidad; un mensaje que cuida mucho de meterse en ningún jardín agarrándose a un ramillete de tópicos en línea con aquellos "Siete pecados capitales" del inefable Díaz-Plaja.
    4. El lugar.  Responde al estereotipo de un psiquiátrico para "gente bien" o muy bien. Nada de clases medias o del servicio público de salud. En estos tiempos de crisis de lo público no tendría el suficiente glamur. Así que se ha elegido un lugar a modo de cruce entre el hospital de alto estanding de "La montaña mágica" y un resort mediterráneo de alto nivel.
    5. Los espacios interiores.  Son muy amplios, muy limpios, muy blancos, con espacio para largos travellings acompañando a "nuestra" enfermera de postín, Carmen Maura. Todo "como una patena", que para eso es un hospital. Cuando pensemos en las fábricas de Campofrío, que es, no lo olvidemos, el verdadero protagonista, las debemos imaginar así. 
    6. ¿Y la música?. Pues cómo no: amodio en gustos musicales. Primero empezamos con música clásica, que así conseguimos darle al lugar y a la historia ese toque elegante, distinguido, exclusivo. Y terminamos con copla española, muu nuestra, nada menos que Rocío Jurado (mucha más pasta para manipular digitalmente su "Como yo te amo").
    7. Los personajes secundarios. Están en consonancia con el lugar, reproduciendo el estereotipo de "loco".  Ninguno de ellos tiene la pinta de ser consumidor/a de salchichas y chopped (¡qué vulgaridad!)
    8. Los protagonistas. Isabel Coixet y un buen cheque son argumentos suficientes para convencer a Serrat, al juez Garzón y a todos esos personajes populares de los medios que pululan por el lugar. 
    9. Pero los auténticos protagonistas, no lo olvidemos, son Campofrío y sus productos. Es seguro que han pensado en el amodio a la "comido basura", pero ponerlo en la historia sería contraproducente ¿no?. Y esa gente de la peli no es de comer eso.
    10. El prota oculto hace un cameo. Eso sí, nuestro pavo tiene que aparecer sí o sí, habrán dicho los de la pasta. Entonces, ¿cómo lo metemos en una peli tan elegante?. Pues muy fácil, que para eso está Coixet: los personajes toman, se disputan y comparten un tentempié o meriendilla en forma de bocata de algo (seguramente eso). Aquí no puede entrar el amodio, ojo. Para nada. Y además, para rizar el rizo, lo vamos a llamar "La dosis de la tarde", que queda más ajustado a la historia.  "¿Con esto me curo?" pregunta la "enferma", antes de ser invitada a compartirlo con un ansioso Dani Mateo (la interpretación más realista por lo que verás más abajo).
    11. El prota cierra cierra la historia y dice "Esto lo digo YO", que quede bien claro, que para eso soy el del pastón

    12. Coixet habrá dicho y contado lo que quiera, pero la última palabra la tiene Campofrío, el auténtico protagonista de la historia. Todavía algunos ilusos creerán que, prescindiendo de estos dos últimos planos, la historia y el mensaje son salvables. Pues ni siquiera eso.
    13. Lo de "nuestra manera de disfrutar de la vida" nos invita el spot a interpretarlo así: nos complicamos demasiado la vida "amodiando" todo lo superfluo en el confortable balneario en el que soñamos vivir.  
    14. ¿Y qué nos queda? Nos queda lo importante: el sueño de vivir como ricos felices y satisfechos, a los que nada le falta. Ni siquiera un bocadillo de chopped como "dosis de la tarde"
    15. ¿Acaso tenemos problemas mayores?. Pues claro, que no somos tontos. Solo estamos jugando a soñar, porque, si no, tendríamos que incluir todos nuestros verdaderos problemas: el paro, la precariedad, las pensiones, la sanidad de verdad, la educación, la corrupción, la degradación de la democracia,,,
    16. Pero no, nuestro problema mayor, nos lo dice Coixet, es la gestión de nuestro yo -"somos hipérboles emocionales"-, la difícil gestión de una sentimentalidad desbocada, apasionada, contradictoria. Es decir, como nos ha hecho interiorizar el neoliberalismo: el problema somos nosotros, no el sistema.

    EN SUMA. Si seguimos mirando este artefacto manipulativo desde el otro lado del muro en el que estamos encerrados como consumidores atontados por la manipulación de nuestra sentimentalidad, veremos las cosas de otra manera: los productos Campofrío, en su mayoría epítome de la "comida basura", son los verdaderos protagonista del spot, y una perfecta metáfora de nuestras vidas empobrecidas y precarizadas. La solución que se nos ofrece es recubrirlas de sueños glamurosos, haciéndonos creer que seguimos siendo lo que soñamos; los productos Campofrío son como una dosis de "soma"  para aprender a gestionarnos. 



    EL PAVO, LA SALCHICHA Y LA MADRE DEL CERDO

    Ahora vamos a detenernos un poco en los protagonistas reales del spot:  los productos, que Campofrío quiere que compremos. Con tanto lujo y "prestigio" se supone que tienen que ser LOS MEJORES, algo así como la madre del cordero (perdón, cerdo).

    Y quién mejor que la OCU con sus comparativas. En este caso se centran en el pavo:


    Bueeeno, va. Campofrío queda la segunda, a un punto de la primera. No hay que ser tiquismiquis: está ese punto de subjetividad y el margen de error. 

    Vaaale. que sí.  Pero ahora vamos a esta otra página y nos vamos a detener en su comparativa de aditivos:



    Vaaaaya por Dios, mira por dónde. Ahora resulta de nuestro Campofrío se sitúa en los últimos lugares con sus conservantes y fosfatos. 

    Y ahora, adivinen ustedes qué es ese E 621 (mal asunto eso de reducir un compuesto químico a un número para que ocupe menos espacio). Lo utilizan los 6 últimos productos de la comparativa. 

    E 621: Glutamato Monosódico 

    ¿Y para qué se usa este aditivo? El autor de la página lo explica muy bien: 

    "para intentar disfrazar la baja calidad de un producto 
    haciéndolo parecer al paladar más apetitoso de lo que realmente es"

    "Este aditivo evita la sensación de saciedad, por lo que su consumo 
    incita a seguir comiendo el producto, 
    además se le relaciona con el síndrome del restaurante chino
    y también existen algunos estudios científicos con ratones que relacionan 
    su consumo con la destrucción de neuronas"

    Cuando El País era un periódico serio, de referencia, se despachó con este contundente artículo:


    Te invito, si aún no te has agotado con esta ya larga entrada, a que pongas en el buscador "Glutamato Monosódico". Verás.

    Pero, quietos parados, que no hemos terminado aún. 

    Volvamos de nuevo a la OCU y su informe, y comparemos esos primeros puestos en dura liza por un punto. Ahora, sin olvidar al Glutamato, estamos hablando de PAVO y EUROS:




    Pues resulta que, mira por dónde, el que menos pavo tiene es el de Campofrío (65% frente al 90% de ALDI o el 70% de LIDL).

    Y el precio es... (a ver, que voy a hacer cuentas)... 

    3,2 €, un 37,6% más caro

    Su inmediato seguidor (recordemos: 1 punto), el de LIDL, no se queda para atrás:

    4,4 €,  un 44% más caro

    No tengo datos, pero:

    ESTOY SEGURO DE QUE EL PAVO DE CAMPOFRÍO 
    SE VENDE MUCHÍSIMO MÁS QUE EL DE ALDI O LIDL

    ¿Estoy llamando atontados a los consumidores (entre los que me incluyo), mucho más atontados que los secundarios de la película/artefacto Amodio?. ¿Están tan atontados los que se compran una camiseta por 10 veces su valor solo por llevar un pequeño logo?


    Pues... no. Todos llevamos muy dentro el "YO NO SOY TONTO", el "A MÍ NO ME INFLUYE LA PUBLICIDAD"

    Bueeeno,... SI, SOMOS UN POCO TONTOS, PERO SOLO UN POCO, eh, porque, además del alimento pavo,  tenemos otras necesidades muy importantes (que nos quieran, que nos respeten, parecernos a los que admiramos...). Y es por esto por lo que Campofrío, que no regala nada, nos  lo tiene que cobrar.  

    Yo lo explico siempre con este gráfico: 


    En resumen: nuestro problema no está tanto en SER TONTOS, como en no saber dónde se encuentra la FELICIDAD y la satisfacción de nuestras NECESIDADES más AUTÉNTICAS, las que nos definen como personas, ciudadanos y seres sociales. 



    En el Proyecto Destripando Coca-Cola  los alumnos organizaron varias  catas comparando Coca-Cola con la cola de Mercadona.  Para sorpresa de todos (incluidos los profesores participantes) se demostraba el efectivo funcionamiento de este gráfico.





    AHORA ALGO SOBRE EL SPOT DE PESCANOVA. 
    DE NUEVO ¡¡¡BINGO!!!

    Cuando vi la campaña de navidad de Pescanova, empecé a darle vueltas y a compararla con la de Campofrío. Como ella, jugaba mezquinamente con un problema social con la misma frialdad en el cálculo: damos voz a un grupo muy numeroso de españoles desairados con un problema, y conseguimos crear fácilmente un lazo emocional con la marca, que es lo único que nos importa. 


    Así que sólo tuve que poner en el buscador el nombre de ambas empresas y la palabra publicidad, y saltó esto:


    Fue un ¡Bingo! no esperado, la verdad. La prensa salmón no está entre mis preferencias, y me memoria es muy flaca.

    Si me hubiera encontrado entre los de la lagrimita emocionada, lo lógico es que estas noticias las interpretara como una apuesta por una "publicidad honesta y próxima a las personas". Vamos, la gran banca haciendo de hermanitas de la caridad., ¿no?. (Y un huevo)


    Pues nada, aquí tenemos a Don Ignacio González Hernández (llámame Nacho, como Esperanza Aguirre a mi tocayo), el mago bondadoso de la gestión humanitaria de grandes empresas preocupadas por el bien social y ambiental, y un par de huevos duros. Seguro que ha aprendido el truco del tocomocho humanitario en Ecoembes, otra trampa medioambiental que ha conseguido colársela a muchos ciudadanos sinceramente, estos sí,  preocupados por el medio ambiente. (sobre Ecoembes mira aquí y aquí, por ejemplo)


    Y aquí tenemos al mago peleando por "reposicionar" la empresa de unos mangantes que la llevaron a la ruina.  "Si coloqué a los de las salchichas y chopped en el imaginario ciudadano, tengo que conseguirlo con estos del congelado. ¿Acaso no me salió redondo el falso feminismo de 2016 con "Deliciosa calma"?". Pues a repetir.




    Y a fe que lo consigue:




    DOS APUNTES A PROPÓSITO DE LA CAMPAÑA "CONDUCE COMO PIENSAS" DE TOYOTA HYBRID

    A estas alturas de una ya enorme entrada, ya no sé si alguien seguirá leyendo.

    Me consuela saber que escribo para mí. Escribir me ayuda a pensar y organizar ideas. Compruebo que le tenía ganas al tema de esta cínica publicidad, y se nota. Por eso retrasaba tanto meterle mano.

    Bueno, esta campaña de Toyota es una de las que más me indignan. Y es que no se para en el delirio de un presente imaginado o soñado: se atreve con el futuro, con un futuro muy poco halagüeño que nos espera a la vuelta de la esquina, y que será nuestra ruina como civilización si no cambiamos radicalmente de dirección en esta sociedad construida sobre el petróleo y un consumismo desaforado y depredador. 

    Con su falsa respuesta a las graves preguntas que nos hacemos todos los que no queremos estar ciegos a lo que nos pasa con el cambio climático y el fin del petróleo, consigue un tratamiento cauterizante de las grietas sangrantes que se abren en nuestras conciencias.

    Y peor aún, contribuye a cerrar otras grietas, las que van surgiendo en el muro de pensamiento único con el que el neoliberalismo nos tiene encerrados y sumisos como las ovejas de un redil.

    Ya puse en la entrada anterior dos imágenes sobre la campaña en Twitter. Esta es otra en la misma línea.






    ALGUNAS CONCLUSIONES PARA PROVOCAR
    (El debate, claro) 
    • Tres de las nuevas palabras aprobadas por la RAE, buenismo, postureo y posverdad, tienen en este tipo de publicidad el mejor de los ejemplos. La de aporofobia podría valer también, porque los pobres de verdad (27,9% de españoles en riesgo de pobreza y exclusión) se quedan al otro lado del escaparate publicitario. Para los mundos que imagina la publicidad no hay pobres
    • Los fines. La idea (que no la frase) de Maquiavelo "el fin justifica los medios" encuentra también el mejor ejemplo en la publicidad. Siempre, siempre, debemos tener presente su fin único y sacrosanto ("VENDER, VENDER Y VENDER"). Será la primera y fundamental herramienta para romper los lazos (cadenas) y hechizos que nos envían los que se autodefinen como "profesionales de vínculos emocionales"
    • Los medios.  Recordemos: TODO VALE PARA LLAMAR LA ATENCIÓN, TAPARSE LAS VERGÜENZAS  Y METERSE EN LAS CONCIENCIAS.  ¿Todo vale?: sí, cualquier medio que nos permita ganar al máximo. ¿No hay límites?. Afortunadamente, sí: LA LEY. Una buena parte de la publicidad siempre se sitúa peligrosamente en los límites difusos de la ley. Lo de la Asociación para la Autorregulación de la publicidad es como ECOEMBES: un engendro para no mancharse las manos o, en su caso, lavárselas. Es la ley y las denuncias ciudadanas quienes impiden la desmedida en la zona gris de los límites. Gracias a la ley, por ejemplo, ya no hay publicidad de un producto tóxico como el tabaco. Hoy nos escandalizaría publicidad que nos parecía "normal" hace poco más de una década. 
    • EL TODO VALE. Apurando los límites de la ley, claro, lo importante es lo que mueve el deseo: sexo, halago, afecto, amistad, fiesta, diversión, desculpabilización,... Han conseguido orientar las necesidades humanas hacia el fetichismo de la mercancía, y como el conejo de las carreras, siempre va por delante la zanahoria de una FELICIDAD inalcanzable
    • No es moco de pavo (ni pechuga) buscar la proyección del espectador en personajes de clases altas o medias-altas con blandas preocupaciones sociales (¡nada de pobres!), cuando echa en el carro carne procesada de dudosa calidad Campofrío.
    • A todos y todas, como en las películas de Frank Kapra, nos gustaría que nuestros sueños se redujesen a un sentimiento de tan fácil tratamiento como el del amodio. Sería darle la razón a los que porfían en que el problema de la crisis es un problema de gestión del yo y la sentimentalidad. Neoliberalismo del  más puro, el de culpabilizar a los sujetos. ¡Y un huevo!.
    • ¿Y, bueno, quién paga los enormes gastos en publicidad?. Ya lo hemos visto antes: los propios consumidores, que no tienen problema por pagar más de un 40% que productos similares (o mejores). 
    • Entonces, ¿no hay buena publicidad?. Si los fines (uno único y exclusivo: el máximo lucro privado) y los medios (todo vale si no me salto la ley) son los que son, la respuesta está bien clara. Estamos hablando, por supuesto, de las grandes corporaciones, las que se pueden permitir las costosas campañas que vemos en TV. 
    • Bueno, sí, hay una publicidad aceptable: aquella cuyos fines no sea el lucro comercial. Pienso en todas las ONGs o en campañas institucionales (tráfico, por ejemplo). La más efectiva es la que sabe utilizar mejor los grandes hallazgos del lenguaje publicitario para provocar comportamientos cívicos, sociales o democráticos. Pienso en las campañas de Greenpeace, por ejemplo.  Todo se corrompe cuando esconde bajo el disfraz el lobo del lucro.
    • Por lo tanto: son sus fines los que impiden atribuir a cualquier corporación cualquier fuerza moral que pudiera autoatribuirse. La factura en publicidad bien dirigida es la que consigue que alguna de ellas se imposten con éxito. Pienso, por poner un ejemplo, en la Apple de los 90 y el adorado Steve Jobs. Es lo que tratan de hacer las compañías que hemos analizado aquí.
    • La tendencia actual más importante, además de los derechos de las mujeres, es la de vestir a la mona de seda, es decir "hacerse verde", "ecológico". Pensemos, por ejemplo, en la publicidad de Iberdrola y todo el oligopolio eléctrico y petrolero, los que hacen todo lo posible para impedir el desarrollo de las renovables en manos de particulares.  
    • Esta es la peor publicidad.  Tanto esta impostación verde, presente en la campaña de Toyota, como la aparente preocupación social de Campofrío o Pescanova, ya lo dijimos más arriba, es la más dañina de todas las modalidades publicitarias: se lavan la cara y se visten de dignidad a costa de adueñarse de nuestro presente y de nuestro futuro. Son el mayor ejercicio de sumisión de las mentes de los ciudadanos en temas fundamentales, las que mejor nos distraen para impedirnos mirar al otro lado del aprisco.  
    • ¿Y cuando este tipo de publicidad genera polémica?. Pues, salvo excepciones, mejor que mejor para ellos: más viralidad, más presencia social. Aquí entra en funcionamiento el principio  que tan bien popularizó Oliviero Toscani con Benetton: "Lo importante es que hablen de mí, aunque sea mal"
    • Personas jurídicas. Uno de los grandes éxitos de todos los tiempos para las corporaciones fue la de ser reconocidas como "personas jurídicas", adquiriendo derechos propios de los seres humanos, las "personas físicas",  pero quitándose de encima muchos de sus deberes.  Un chollo.
    • Hay un impresionante documental que con el título "La corporación" (2003) analiza lo que implica y significa el comportamiento de las grandes empresas o corporaciones como tales "personas jurídicas". Se encuentra disponible en muchos canales de YouTube. Sobre su contenido puede leerse esto o esto otro de Wikipedia. Existe también el libro del que parte el documental (Joel Bakan: Capitalismo caníbal. La corporación)
    • Lo más interesante de este documental es su análisis de las corporaciones como personas jurídicas con la misma lupa que la psiquiatría estudia a las personas. Estos serían sus rasgos (fuente de las líneas que siguen):
      • Cruel indiferencia por los sentimientos de los demás 
      • Incapacidad de mantener relaciones duraderas 
      • Temerario desprecio por la seguridad de los demás 
      • Incapacidad de sentirse culpable 
      • Incapacidad para ajustarse a las normas sociales
    • El diagnóstico está bien claro:  PSICÓPATAS
    • ¿Psicópatas: criminales?. La respuesta de los expertos es clara: NO. Tenemos que diferenciar siempre entre psicópatas criminales y psicópatas integrados. "La única diferencia estriba, sencillamente, en la concreta comisión de delitos, puesto que la estructura básica de personalidad es prácticamente la misma en ambos tipos de psicópatas".
    • Es decir, solo la ley y el miedo al castigo (en nuestro caso, dejar de vender) les frena para saltarse cualquier límite. De ahí la importancia de la implicación ciudadana en la denuncia de todos los que se mueven en la amplia zona gris de la legalidad o la traspasan sin miramientos. Son la mayoría de las grandes corporaciones.
    • La moralidad de las corporaciones. Mientras los seres humanos somos seres con algún tipo de moralidad, las corporaciones, que son invenciones legales, no pueden tenerlas. Quienes tienen tales responsabilidades morales son las personas que son parte de las corporaciones, más no las corporaciones en sí mismas.
    • Pero como el objetivo de las corporaciones es siempre el obtener beneficios económicos, las personas muchas veces dejan a un lado su moralidad y actúan en el beneficio de los dueños del negocio. ¿Le importará algo que no sea ganar y ganar a nuestro NACHO?
    • Incluso si se tiene algún tipo de poder en la corporación, éste tenía un límite cuya frontera será siempre la de los beneficios económicos.


    2 CONCLUSIONES PARA INGENU@S Y ATONTAD@S
    •  Los reyes magos son los padres. Y los amigos, y la gente que nos quiere.
    • No hay publicidad con buenas intenciones.




    ¿SIRVE PARA ALGO EL CUESTIONAMIENTO DE LA PUBLICIDAD?

    Pues claro que sí, peros seamos realistas:  salvo que se viralicen y tomen presencia social, algo por lo que no están los medios (viven de la publicidad), serán como "pequeñas ondas en la tormenta" , como una patada en el grueso muro de hormigón de la cerca que nos cerca. 

    La mayor repercusión es sobre los autores, sobre los que se atreven a romper el monólogo publicitario

    De ahí su importancia educativa. 

    Hace falta ahora otra entrada para centrarnos en la importancia educativa de la publicidad y en las actividades que podemos hacer con estos artefactos tan bien elaborados. Parece claro en cualquiera de los casos que tenemos que ir mucho más allá de las propuestas de  David Pérez Villena, @dantethx70.


    Y, bueno, muchas gracias, Garbiñe, por provocarme. Visto el resultado, con razón venía yo aplazando meterle mano al tema.

    Permitidme que cierre esta entrada levantando el nivel con una de las míticas secuencias de la historia del cine. Os podéis imaginar el juego que puede darnos para cuestionar la publicidad. Esta entrada pretendía hacer como Joan Crawford y su terrible mirada cuando coge el vaso al final de la escena.


    5 comentarios:

    1. Muy bueno. Me pongo en favoritos la página para estar atento a las nuevas entradas. Ahora leeré algunas de las antiguas.

      ResponderEliminar
    2. Muchas gracias por el post, he conseguido leerlo entero;) interesantísimo y esclarecedor. Ánimo para los siguientes análisis, los estaré esperando. Un saludo.

      ResponderEliminar
    3. Gracias a los dos. Es muy reconfortante saber que habéis llegado hasta el final, jaja. Le tenía ganas al tema, la verdad. No somos conscientes de hasta qué punto las grandes corporaciones y su teología domesticadora condicionan nuestras vidas y cierran nuestros horizontes.
      Un saludo cordial.

      ResponderEliminar
    4. Gracias por el sesudo análisis. Acertado, creo.

      Desgraciadamente lo de la publicidad no es más que un síntoma de una enfermedad grave, incurable diría yo: el capitalismo. Cualquier estrategia basada en el "crecimiento" sin medida, ejecutada en un entorno acotado ha de conducir a un mal final, ¿no?

      ResponderEliminar
    5. Totalmente de acuerdo con lo que dices. La publicidad es, diríamos, la grasa que lubrica los pistones de los motores acelerados del Titanic en el que nos encontramos.

      ResponderEliminar