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Hace ya un tiempo que llevo dándole vueltas a esta pregunta: ¿Cómo llamar a lo que hago y me propongo en este blog?
Empezó llamándose (sigue) Comunicación Audiovisual. El título de la materia de Bachillerato y el nombre de la carrera universitaria me sacaban de posibles dudas.
Pasaron los años y el término se fue quedando corto, no expresaba de forma completa lo que hacía y decía. Así que añadí lo de "mediática y digital".
Pasó más tiempo y también esta suma se me quedó pequeña.
Pero no importaba: todos sabíamos y sabemos que los términos son secundarios mientras no constriñan prácticas y propuestas amplias.
Curiosamente, la mayor parte de los colegas con los que comparto ideas son profesores de Lengua. Y ni ellos se limitan a la alfabetización lectoescritora, ni yo dejo de poner a esta en un lugar prominente de mis prácticas y propuestas.
Sin decírnoslo, a todos nos parecía que la inclusión del término "digital" venía a completar la forma de nombrar a lo que hacíamos. La lectura, la escritura, la comunicación audiovisual, el estudio de los medios, todas estas prácticas se redimensionaban en la Web con nuevas posibilidades comunicativas.
Mientras tanto, desde otro ámbito fundamental de cultura y (también) educación como el de las bibliotecas, nos hacían ver la importancia decisiva de la alfabetización informacional (ALFIN), a la vez que ponían en evidencia a una escuela en buena parte centrada en la transmisión de conocimientos acotados y constreñidos en el libro de texto.
¿Qué hacer entonces?, ¿bastaba con el término "digital" que había añadido al blog?, ¿Incorporaba la ALFIN al nombre del blog?
Pienso en el proyecto en torno a Coca-Cola del que he venido hablando aquí desde el curso pasado. Lo que estamos haciendo podría encuadrarse tanto dentro de la alfabetización mediática, como de la audiovisual, de la digital, pero también de la lectoescritora, la tecnológica y alguna otra. Todas y ninguna de estas alfabetizaciones me resultan suficientes para designar el proceso de alfabetización en el que me sumergía con los alumnos del Bernalt y su profesora.
Es más: buena parte de los proyectos más interesantes de alfabatización(es) que encuentro en la Web adolecen del mismo problema. Tienes la sensación de que lo que se hace allí rebasa los límites impuestos por el concepto de alfabetización utilizado para etiquetarlos.
¿Qué hacer entonces?. ¿Dejar que las preferencias de cada una de las fases del proyecto nos indique el tipo de alfabetización dominante?, ¿utilizar todas las etiquetas simultáneamente?, utilizar un plural que las abarque a todas?, ¿alfabetizaciones?. Como que no. Tampoco me convence el aire de pleonasmo de Alfabetizaciones múltiples. Abajo explico por qué.