martes, 25 de octubre de 2016

No tenemos sueños baratos. Y así nos va, maldita publicidad.


Acaban de conceder los Premios Ondas, y entre ellos está la campaña publicitaria "No tenemos sueños baratos".




Si vives en este país es una campaña que ya conoces. Con toda seguridad. Así que no corremos riesgos de toxicidad viral. No necesitamos esas advertencias necesarias para evitar ser propagadores.


¿Cuántas veces lo habremos visto-oído
TODOS durante más de un años?


Seguramente una infinidad, independientemente de nuestro interés-atención. Solo con ver un rato la tele u oír la radio.

Ahora, antes de toquetear los vídeos y enlaces de esta entrada, hazte la siguiente pregunta:





¿Cuál ha sido tu reacción durante este tiempo
ante cualquier cartel, cuña o spot de esta campaña?

¿Es esta alguna de tus respuestas?
  1. Me resulta indiferente. No le presto atención. No me provoca ninguna reflexión.
  2. En algún caso y momento ha conectado con alguno de mis sueños.
  3. Me irritan particularmente cada vez que los veo-oigo.
Si te interesa este blog es por algo, así que seguramente has reaccionado conforme a la reacción 3, sin desdeñar un toque de la 1 y la 2. 

Y aún así, el pum-pum-pum, el gota-gota, acompasado, liviano, persistente, ritmado con otros reclamos similares que nos oferta de felicidad y realización personal, consigue nimbar nuestro mundo de sueños y deseos...


Nadie está libre...

Y quien lo diga, pobre de él/ella, porque estará más expuesto, como esos habitantes del entorno de Chernóbil ignorantes de la radioactividad.

Sí, todos nos hemos acostumbrado a vivir rodeados de publicidad y solo prestamos atención cuando se dirige a nuestros intereses inmediatos. Pero el pum-pum-pum sigue ahí, alicatando como diminutas piezas de gresite nuestras habitaciones más íntimas. 

Está claro, así funciona el sistema.

Al final, nos pasa como con el aire, que nos envuelve y da vida, pero que no somos conscientes de él, salvo cuando nos falta o es evidentemente tóxico.



Pensemos ahora en los alumnos. 

Pensemos en esos pequeños humanos a los que ayudamos a crecer como personas cultas y ciudadanos comprometidos...


Ellos respiran lo mismo que nosotros. Son los medios, más que los padres o la escuela, los que construyen su mundo de sueños y deseos, su horizonte vital. 

Casi nada, ¿verdad?


Esta campaña de lotería  no va dirigida a ellos, claro. Para ellos la lotería no es una opción de gasto.

Pero ven sus MENSAJES, día a día, cuando ponen la tele o oyen la radio de casa...

Y hasta puede que en algún momento les hagan gracia, que por algo han premiado la creatividad de la campaña.

Y su MENSAJE les parecerá NORMA(L)... No cuestionable. Es el aire ideológico que respiran..., el que orienta sus horizontes y deseos. 

Y, mientras tanto, ya necesitamos casi DOS PLANETAS TIERRA para vivir como vivimos sin que nos toque la lotería...





¿Y la ESCUELA?

Pues resulta que la escuela, la única institución que puede enseñarles a abrir los ojos y a mirar y a analizar  y a cuestionar... mirando para otro lado, para el lado plácido del conocimiento asentado, pulido y empaquetado en manuales NORMA(lizados)

¿Analizar los medios, la publicidad, las noticias, y cómo construyen el mundo y amueblan las mentes?

TONTERIÁS. Menos mal que la LOMCE ya se encarga de llevarnos a lo práctico, a lo útil y necesario, a lo que importa, desterrando lo INÚTIL del currículo.


Sin embargo, algunos ilusos seguimos creyendo en el empoderamiento de ciudadanos libres y con criterio en una sociedad democrática.




Analicemos un poco

Ahora, si no los hecho antes, es el momento de MIRAR un par de vídeos de esta exitosa campaña publicitaria.




Ahora sí. Ahora que lo has MIRADO, y más después de la parrafada anterior, seguramente te has desmarcado de ese AIRE hortera, de nuevos ricos, de esos sueños huecos con los que nos envolvieron a todos cuando aquella BURBUJA tan evidente que nadie la veía...

La burbuja pinchó y todo el mundo empezó a ver desnudo al Príncipe..., a mirar el bolsillo y a comprar productos blancos, sin publicidad.  

Pero los sueños, aquellos sueños pequeños, seguían allí, solo que ya no estaban a mano de un pelotazo.

Nos quedaba la ilusión ilusa de la lotería. No es casual que en épocas de crisis se disparen los juegos de azar...

SUEÑOS PEQUEÑOS,  SUEÑOS de hiperconsumo. 

Mira ahora este otro spot y pon tú mismo/a nombre a esos SUEÑOS.



Y ahora, lo que para mí es la perla, la que mejor nos puede permitir abrir grietas en el muro que cerca las mentes:






"Por muy distintos que empiecen los sueños, siempre acaban igual..."


Había otra cuña de uno (siempre uno, no una) que quería ser abogado y defender buenas causas... para "acabar igual...".

Dile entonces a tus alumnos, a esos que se han atrevido a soñar con ser algo hermoso para su futuro que el único sueño concebible en esta sociedad es FORRARSE, que todo lo demás es secundario...

A lo peor te dicen que sí. Será lo más normal: son hijos de su tiempo, incluso en la edad de los sueños y las utopías.

Y entonces serás tú mismo el que se dé cuenta de que algo falla, de que algo no funciona en esta escuela reproductora que cierra horizontes y mentes.



Algunas conclusiones


  • Esta campaña, la de Coca-Cola que hemos trabajado en entradas anteriores, y todas, TODAS las campañas de PUBLICIDAD insisten en algo tan incuestionable como la religión en las sociedades medievales: el CONSUMO voraz y depredador como horizonte y guía de nuestro ser y estar en el mundo.
  • UNA NUEVA RELIGIÓN, sí, pero más efectiva en sus prácticas por su proximidad y satisfacciones inmediatas. Uno sale de sus iglesias y catedrales (supermercados e grandes almacenes) con algo tangible y de disfrute inmediato, sin tener que esperar llegar a otra vida.
  • Esta campaña de La Primitiva tiene algo especial:  se dirige directamente, sin tapujos o rodeos,  a contactar con ese núcleo duro del horizonte vital que la SOCIEDAD DE CONSUMO ha construido para nosotros: no conformarnos con nada material que no sea todo.
  • Trabajar estos contenidos en la escuela resulta tan importante como los de las materias más asentadas académicamente. Representan el medio ambiente simbólico en el que se desarrollan hoy los humanos. 
  • El futuro lo construimos hoy. Y ese es un futuro muy problemático. Estamos en lo que Jorge Riechmann llama "El siglo de la gran prueba" en el que nos jugamos el futuro de nuestra civilización, la "supervivencia humana decente" (Noam Chomsky)
  • El cambio de cultura, de civilización, solo será posible enseñando al deseo a desear de otra forma y otras cosas que no sean cosas. Y ese cambio en el deseo pasa obligatoriamente por cuestionar y abrir grietas en esa poderosa muralla que ha creado la publicidad.
Pero, claro, no es empresa pequeña, ¿verdad? 

El Roto lo expresa mejor que nadie:





El gran Miguel Brieva tampoco se queda atrás es sus agudas viñetas.



Para mí la mejor metáfora de lo que nos está pasando es la del Titanic y sus glamourosas fiestas mientras se acerca a la zona de los icebergs.

El Titanic (imagen de dominio público)


Necesito aclararlo

  • Le he dedicado tanta extensión a esta campaña de La Primitiva porque me parece muy interesante para meterle mano a esta fábrica de deseos tan bien engrasada que es la publicidad. Tenemos que utilizar los productos que mejor muestren las costuras y nos permitan abrir rotos para mirar al otro lado.
  • No voy de experto, y menos aún de despierto. Yo soy el primero al que le afecta la publicidad y su toxicidad. Como expuse en la anterior entrada, también yo caigo en sus trampas. La única diferencia posible es que, como los vecinos de Chernóbil a los que entrevista Svetlana Alexievich en su extraordinario libro, hace tiempo que perdí la inocencia. De eso se trata, de perder la inocencia.
  • Escribo para explicarme y construirme. Escribir esta entrada me ayuda a aclarar ideas y perfilar propuestas.  Y si puedo ayudar a alguien sin dármelas de nada, pues encantado.



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