jueves, 7 de marzo de 2019

¿CÓMO ANDAMOS EN EDUCACIÓN MEDIÁTICA?

Nota previa.
Esta entrada se publicó originalmente en Evaluación, una página de la Agencia Andaluza de Evaluación Educativa.  Aquí me he limitado a unos pequeños retoques y actualización de algunos datos.


¿De qué hablamos cuando hablamos de Educación Mediática?

Como ya he comentado en otro momento en este blog, en el ecosistema terminológico en el que se mueven las nuevas alfabetizaciones, hay muchos tiras y aflojas, muchos “te como o me comes”; y sobre todo, mucha indefinición entre tanta definición. 

Más allá del navajeo y las peleas de egos y cátedras, la situación refleja ciertamente una realidad muy fluida. Desde hace varios años yo vengo apostando por Transalfabetización, más que nada para designar un horizonte en el que, en mi opinión, convergerán interconectadas todas las alfabetizaciones. 

Pero aquí me basta convenir en el término multialfabetización, que es el que le gusta a mi admirado Alfonso Gutiérrez

Dentro de la multialfabetización, si nos referimos a la Educación Mediática como parte fundamental de ese magma alfabetizador, podemos convenir en que, más o menos, todos sabemos a qué nos referimos. Otra cosa son los límites, los énfasis y los matices, claro. 

Sobre los límites, podemos asumir todos que la Educación Mediática (también Alfabetización Mediática) se centra en la adquisición de conocimientos y habilidades para la comprensión crítica de los medios y la elaboración de productos mediáticos.

Sobre los énfasis del concepto: Hasta hace unos años, el énfasis estaba en la comprensión, mientras que ahora, con el protagonismo de las redes sociales, la elaboración de productos mediáticos forma parte consustancial.

El siguiente mapa conceptual sobre la competencia mediática que he preparado a partir de dos autoridades de reconocido prestigio, Joan Ferrés Prats y Alejandro Piscitelli nos ayuda a redondear el concepto:



¿Cómo anda el personal en estos temas?

Ahora vamos al tema que nos ocupa. Cuando me preguntan sobre estos temas siempre me acuerdo de la vieja provocación de J. Ignacio Pozo, cuando se refería a “lo nuestro” como una escuela del siglo XIX con profesores del XX enseñando a alumnos del siglo XXI.

¿Qué pensar, si no, de esa mayoría de centros que mantienen desterradas, y hasta satanizadas sin consideración alguna, las pantallas móviles de los alumnos, siendo como son el principal dispositivo con el que acceden a los medios y un elemento fundamental de socialización?. ¿Acaso no nos presentan una extraordinaria oportunidad para ayudarles a “pensarlos” y a utilizarlos de otra forma?. 

Y no solo esto, sino que, todavía más grave, las experiencias mediáticas en las que todos, alumnos y profesores, estamos inmersos cotidianamente brillan por su ausencia de los contenidos y procesos de enseñanza y aprendizaje de escuelas, centros e institutos. 

Pero vayamos a los datos. Aunque, como señalan muchos autores “no existe aún suficiente investigación con evidencias científicas respecto al diagnóstico del nivel de alfabetización mediática de la ciudadanía, que permitan realizar propuestas adaptadas a diferentes sectores poblacionales”, creo que tenemos un número suficiente de investigaciones para hacernos una idea de cómo anda el personal en estos temas. Las que he consultado para escribir esta entrada las indico al final, en las referencias.

Afortunadamente, todas las investigaciones consultadas se remiten a las 6 dimensiones de la competencia recogidas en el gráfico anterior, diferenciado tres niveles: Básico, Medio y Avanzado.


¿Qué nos dicen de los ciudadanos considerados globalmente?
  • Se detectan graves carencias en el grado de competencia mediática de los ciudadanos y ciudadanas españoles. 
  • Estas carencias no ofrecen diferencias muy significativas en función de las variables de género, de edad y de nivel de estudios. Es decir, ni la edad ni el nivel de estudios garantizan la competencia.
  • Entre esas graves carencias está la incapacidad de la mayoría para detectar mensajes que no sean muy manifiestos, o para explicar cómo puede ejercer su influencia un mensaje que no recurre a ningún tipo de argumento (la publicidad, por ejemplo)
  • Solo en lo que se refiere la dimensión tecnológica se obtiene una calificación suficiente. En este caso las diferencias entre las personas jóvenes y las de la tercera edad si que son muy acentuadas. 


Procedencia: Ramírez-García, Antonia y González-Fernández, Natalia: 
Competencia mediática del profesorado y del alumnado de educación obligatoria en España.


¿Cómo están los estudiantes de los niveles obligatorios (Primaria y Secundaria)?

Hay bastante unanimidad en el diagnóstico:
  • En E. Primaria: niveles medios en todas las dimensiones de la competencia.
  • En E. Secundaria (ESO y Bachillerato): Niveles básicos en la mayoría de las dimensiones, salvo en Tecnología y Estética. Es decir, se produce un estancamiento relativo.

¿Cómo están los profesores de Primaria y Secundaria?

Aquí, sin embargo, se produce cierta disparidad en datos y análisis de los mismos, aunque globalmente el diagnóstico es realmente deprimente:
  • Según equipo de Aguaded:
    • 32,5% con nivel avanzado, 34% con nivel medio (34%) y 33,5% con nivel bajo
  • Según Ramírez-García y González-Fernández, 
    • Niveles básicos en todas las dimensiones.
    • 25% con nivel Avanzado
    • No llegan al 20% la capacitación en la importante dimensión "Ideología y valores".
Este último aspecto es realmente muy preocupante, dada la importancia capital que tiene en la educación mediática, y en el protagonismo (casi) único que está llamada a asumir la escuela para su desarrollo.


¿Cómo salir adelante de esta deprimente situación?

Por ideas que no falte. El problema, ya lo sabemos bien los de casa:
  • Parece que la existencia de una motivación potente (profesión, aficiones,...) es un factor clave para romper barreras de edad o de falta de conocimientos.
  • Esta motivación, entre otros desencadenantes, tiene mucho que ver con el currículum. Mientras no esté presente en el mismo de forma decidida, bien como asignatura independiente (como EM o, quizás mejor, como EMI, Educación Mediática e Informacional) poco se podrá avanzar.
  • Para desarrollar la potencialidad educativa de la EM, resulta fundamental que esté presente desde E. Infantil y Primaria.
  • Es necesario trabajar la Educación Mediática tanto en la enseñanza formal como en la no formal. Para vivificar una sociedad democrática no se puede dejar de lado un amplio abanico de la sociedad que sufre igual o en mayor medida la influencia de los medios y las tecnologías de la información y la comunicación: colectivos como los mayores, las amas de casa, los desempleados, etc. Pienso en instituciones tan importante como las bibliotecas públicas, pero no solo en ellas. 
  • Se necesita fortalecer en estrecha relación con la escuela la competencia mediática de las familias, para poder establecer una comunicación eficaz y focalizada en la educación compartida de los menores.
  • Las investigaciones consultadas ponen de manifiesto algo que todos deberíamos saber: la dimensión tecnológica es en la que mejor se defienden alumnos y profesores. No debería ser, por lo tanto, la prioritaria, cuando de hecho lo es en en la mayoría de los centros. Ya se encarga la industria de hacer la tecnología cada vez más invisible para llegar al máximo de consumidores. Y, sin embargo, la escuela sigue ahí con unos pasos de retraso y unos medios tecnológicos obsoletos.
  • Otra insuficiencia de la educación mediática realmente (in)existente: soslayar la importancia capital de las actitudes, de todo lo afectivo. la competencia emocional resulta fundamental en el desarrollo de la competencia audiovisual y mediática
  • Y, por último, parece que la formación del profesorado resulta un elemento clave para la consecución de niveles óptimos en todas las dimensiones de la competencia mediática. Pero, pescadilla que se muerde la cola, no podemos dejar que sea solo el interés intrínseco y actitudinal de la EM el que determine la formación en medios de los profesores. Todo pasa por su entrada con decisión y rotundidad en el currículo. Vamos, que diríamos aquello de Es el currículo, estúpido, remedando aquella célebre frase -”Es la economía, estúpido”- de James Carville, asesor del demócrata Bill Clinton en la exitosa campaña de las elecciones de 1992.
Sobre esa necesaria entrada de la EM en el currículo escolar he reflexionado en estas dos entradas: 

Los instrumentos de evaluación. ¿Los probamos?

Juguemos un poco, va. 

Para saber de qué estamos hablando os propongo que os enfrentéis a alguno de los sencillos (y seguramente divertidos) cuestionarios que os enlazo. 
  • Los cuatro primeros son los utilizados en el Proyecto de Investigación dirigido por Aguaded. 
  • Los dos últimos son de elaboración propia.
Comprobaréis algo que ya sabéis: que la (auto)evaluación sirve, entre otras muchas cosas, para detectarnos insuficiencias y provocarnos interés por algunos aspectos de la EM. Nada que ver con PISA y todas esas pruebas que miden competencias para el Mercado de los Emprendedores. Yo, al menos, con mi jubilación me libré de la LOMCE neoliberal y de esos artefactos nuevos que son los estándares...

Y es que, no nos engañemos, la Educación Mediática que muchos defendemos no es, ciertamente, nada funcional: solo crea ciudadanos extrañados, críticos y “tocacojones” con el sistema establecido. Este solo busca sumisión -creativa y emprendedora si es posible-, pero sumisión. 

Vamos, que los corderos estén entretenidos con un buen pasto, pero que no traten de mirar al otro lado del muro. El tinglado de la sociedad del espectáculo mostraría entonces sus costuras y quedaría en evidencia.

Pues eso, jueguen un poco ustedes, y ya me dirán.




  • Ferrés i Prats, Joan, Aguaded Gómez, Ignacio y García Matilla Agustín (2012) : La competencia mediática de la ciudadanía española. Revista ICONO 14, Vol.10, No.3, pp. 23-42. Madrid (España) file:///Users/Angel/Desktop/Dialnet-LaCompetenciaMediaticaDeLaCiudadaniaEspanola-4102667.pdf
  • García-Ruiz, Rosa; Gozálvez Pérez, Vicent y Aguaded Gómez, J. Ignacio (2014): La competencia mediática como reto para la educomunicación: instrumentos de evaluación. Cuad.inf. no.35 Santiago http://www.scielo.cl/pdf/cinfo/n35/art01.pdf
  • Contreras Pulido, Paloma; Palanco Salguero, Antonio; Aguaded Gómez, José Ignacio (2013): Herramientas de evaluación del nivel de competencia mediática en la Enseñanza Obligatoria en España. Universitat de Girona. http://rabida.uhu.es/dspace/handle/10272/7394
  • Santibáñez Velilla, Josefina; Renés Arellano, Paula y Antonia Ramírez García (2012): Evaluación de competencia mediática según género y nivel de estudios. RELATEC Revista Latinoamericana de Tecnología Educativa. Vol 11(2) file:///Users/Angel/Desktop/939-3939-1-PB.pdf

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